Nuestra nueva sala sensorial: Creamos el espacio perfecto para desarrollar la curiosidad de los niños y l aposibilidad de aprender a través de los sentidos

Los primeros años de vida son de máxima importancia en el desarrollo físico y psicológico del ser humano. Los niños que ingresan a la educación hoy se graduarán como adultos en 2030.  Debemos prepararlos para trabajos que aún no se han creado, para sistemas que aún no se han inventado, para resolver problemas que aún no se han previsto. Debemos alentar a nuestros estudiantes a tomar las riendas y dar forma a su propio futuro: queremos que sean ciudadanos globales capaces de cambiar el mundo.

Teniendo en cuenta el futuro de nuestros alumnos, y sabiendo que desde edades tempranas nuestro pensamiento se va construyendo con toda la información que recogemos del exterior, y que los canales fundamentales para esa recopilación son nuestros propios sentidos, acabamos de inaugurar un aula multisensorial, donde los pequeños del colegio puedan trabajar los sentidos de una forma diferente, con recursos y elementos sensoriales para oír, probar, oler, tocar, ver, sentir, entender, crear, imaginar… Con este nuevo recurso tan innovador para el desarrollo de los más peques buscamos dar un valor añadido a la etapa de Infantil, etapa en la que consideramos primordial para el colegio, donde los niños sientan las bases de sus aprendizajes. A través de esa sala sensorial podrán desarrollar sus capacidades visuales, auditivas, táctiles, olfativas y motrices con el resultado de un mejor aprendizaje futuro en todas las áreas.

Aprender desde la realidad del tacto

En palabras del propio director del colegio Gerard O’Donnell: “En un mundo que está siendo testigo de una carrera cada vez mayor para saturar a los niños pequeños en tecnología, debemos permanecer alerta a su curiosidad innata y a su necesidad neurológica de explorar y crear. Como educadores no debemos ignorar el poder de la investigación y debemos proporcionar caminos seguros donde es el niño el primero y no el dispositivo.  En Agora International School Madrid hemos querido dar paso a la creación de un espacio especial que apoye a los niños pequeños en el descubrimiento y las aventuras con sus propios sentidos”.

Esta nueva sala multisensorial está compuesta por infinidad de recursos y supone un auténtico festival para los sonidos. “Una de las paredes de la sala –nos explica la coordinadora- es una ciudad nocturna que brilla en la oscuridad con luces led, una grúa en movimiento, semáforos cuyas luces se encienden, coches con llaves que hacen ruidos, una noria, y diferentes juguetes relacionados con la ciudad”. Otra de las paredes del aula contiene un gran tubo con fibras ópticas y lámparas de fibras de luz que atraen la atención de los niños; otra pared, está compuesta por un gran volcán de madera, rodeado de dinosaurios, con botes de plástico que emiten aromas simulando la lava. Al otro lado del aula, encontramos grandes nubes de diferentes texturas y flores que hacen sonidos; un calidoscopio gigante con varios espejos y luz interior para que los pequeños asomen su cabeza y vean su reflejo multiplicado. El aula también tiene calidoscopios pequeños, globos aerostáticos, planetas, meteoritos, mesas de luces, árboles luminosos y hasta un tippi. Uno de los elementos estrella es la cascada de tela con luz, que culmina en una pecera de bolas, donde los niños tendrán que encontrar peces sumergidos. Por si todo esto fuera poco para sus sentidos, en esta sala, también hay una jungla con grandes palmeras, de las que cuelgan bolas de distintos materiales que formulan sonidos, y unas ranas, en cuyas bocas gigantes se esconden tesoros.

Al entrar en esta sala, pequeños y mayores, sienten la necesidad de tocar, manipular, oler… Ese sentimiento es clave para el buen aprendizaje de los niños porque genera una emoción, y con la emoción comienza el aprendizaje. En términos pedagógicos, los expertos hablan de aprender a través del tacto, va a permitir que ayudemos en el desarrollo del esquema corporal puesto que, a través de distintos tipos de receptores, vamos a saber dónde comienza y termina nuestro cuerpo. Esto último, que se denomina propiocepción, se hace de forma automática e inconsciente y se va a encargar de enviar al cerebro información constante sobre dónde  se encuentra cada parte del cuerpo y cómo se mueve, qué velocidad necesita para hacer determinadas acciones o qué presión se ha de ejercer sobre los objetos para cogerlos, sujetarlos o manipularlos.

¿Qué beneficios reporta una sala sensorial?

La estimulación sensorial hace que los colores sean más vivos, los olores más intensos, los sabores más profundos, los sonidos más limpios y hace que la receptividad sea mayor y los sentidos pasan a ser los protagonistas de nuestras vidas. Trabajar en aula multisensorial es muy beneficioso, ya que estimula el pensamiento lógico, y los alumnos consiguen una gran evolución tanto en la concentración como en la coordinación. En palabras de la psicóloga del colegio, Lara Sainz: “nuestros sentidos son la puerta que disponemos para comunicarnos con el medio, para recibir información, analizarla y poder actuar con ella. Son los activadores de nuestro cerebro, cuánto más abierto están nuestros sentidos al medio que nos rodea, más fortalecemos al cerebro y sus conexiones y los procesos de aprendizaje y /o la adquisición de conocimientos”. Además añade que “los beneficios son innumerables, en esta sala recurrimos a los procesamientos primarios como las sensaciones, percepciones y la integración sensorial, para el desarrollo cerebral”.

La estimulación sensorial es clave durante la infancia porque reporta múltiples ventajas:

  • potencia las relaciones positivas entre iguales y con el adulto
  • provoca la exploración, la interacción, el movimiento y la comunicación
  • mejora la coordinación y la concentración
  • estimula el pensamiento lógico
  • promueve la comunicación no verbal
  • les enseña a aceptar estímulos de su entorno
  • favorece la situación personal y social del niño/a mejorando y desarrollando tanto su bienestar físico como emocional
  • favorece nuevas alternativas en la atención educativa

¿Qué aprenden los niños (y no tan pequeños) en la sala sensorial?

Imagina que es verano y que haces un viaje a una playa: el olor a mar te llega a través del olfato, el sonido de las olas o de las gaviotas a través del oído, los colores del mar, del cielo o la luz del sol por la vista, el sabor de algún producto típico que se pueda comer allí, por ejemplo, unas sardinas a la brasa, por el gusto y la textura de la arena, la temperatura del agua, el tamaño de las conchas o el dolor ante la picadura de una medusa, por el tacto.

Es muy posible que hayas podido ponerte en situación si has vivido antes algo parecido. Esto es porque el cerebro integra los estímulos que nos aportan los sentidos como algo significativo, devolviéndonos esas sensaciones cuando evocamos los recuerdos. Por eso la coordinadora del colegio, Paula Flores, considera que con el aula sensorial se trabajan algo fundamental como los sentidos desde pequeños, y “buscamos que los alumnos más pequeños del centro exploren, manipulen y desarrollen todas sus capacidades de la manera más óptima a través de las diversas actividades que ofrece el aula”.

El director del colegio Gerard O’Donnell destaca la razón de este espacio donde “veremos las inclinaciones naturales de los niños hacia el juego cooperativo y creativo, la investigación e indagación, la resolución de problemas y el desarrollo del lenguaje y la física, los guardianes de la verdadera innovación”.

El aula sensorial es un espacio donde “el aprendizaje activo a través de los sentidos, podríamos decir –en palabras de la psicóloga Lara Sainz- es ideal para todos nosotros, como hemos podido comprobar hasta los profesores al ver la sala, no podíamos resistirnos a la tentación de tocar, ver y oler, sin embargo, en este caso está dirigido a los más peques desde los 4 meses hasta los 5 años”. El aula cautiva a profesores y los pequeños del colegio, pero también ha sido llamativo el encuentro con los chicos de Primaria el día que entraron a conocerla, rebautizándola como “sala mágica”. Por ende, “en el futuro –dice la psicóloga- no se descarta que la utilicen también los primeros años de Primaria, o que algún grupo de Primaria, vaya a realizar un proyecto allí”.

Puede parecer que es cosa de infantil, pero aprender tocando se mejora la motricidad fina, algo imprescindible en infantil para el manipulado de objetos pequeños o la realización de tareas tan aparentemente sencillas como pueden ser abrochar y desabrochar un botón o atar unos cordones, pero igualmente importante en primaria porque interviene en el proceso de aprendizaje de la escritura donde, además, nos ayudará a conocer la presión con la que debemos coger el bolígrafo y la prensión que hemos de hacer sobre el papel a la hora de escribir.

Cómo ha sido la construcción del Espacio de Desarrollo Sensorial

La creación de esta sala supuso una de las actividades de CAS (de las iniciales, creatividad, actividad y servicio) de los alumnos más mayores del colegio. La directora de orquesta de la actividad, la profesora de Secondary and Baccalaureate, Patricia Barnabé Fernández no ocultó la satisfacción al relatarnos como “los alumnos del bachillerato internacional dentro de su programa CAS que aborda actividades de servicio a la comunidad educativa se mostraron muy ilusionados con la idea de participar en el diseño del aula multisensorial”. La coordinadora de CAS Muy pronto se formó un grupo de estudiantes dispuestos a poner en marcha el espacio ofreciendo en primer lugar ideas sobre cómo distribuir las zonas y buscando materiales y elementos que se pudiesen incorporar para trabajar los diferentes sentidos. Debido a la pandemia y el confinamiento domiciliario en marzo hubo que paralizar el montaje del aula pero no abandonaron el proyecto y durante este curso han estado trabajando en el espacio, pintando, recortando, pegando, cosiendo, incluso programando una pequeña instalación de luces led y sonido para que el aula multisensorial sea una realidad. Todos sintieron que el esfuerzo y las horas invertidas habían valido la pena al ver la alegría y curiosidad despertada en los niños el día de la inauguración”.

Tocar, experimentar, sentir…jugando se aprende mejor

Uno de los pilares del colegio es fomentar el multibiligüismo a través del juego, sacando todas las habilidades a las que pueda alcanzar el niño. De ahí que el director, cuando le preguntamos por este nuevo espacio innovador nos explique que “cada niño es único y para él todo es una oportunidad de aprendizaje. Para guiarle, recibe una atención personalizada, respetando sus ritmos y necesidades, en un ambiente acogedor y estimulante de afecto y respeto. A través de la estimulación y la comunicación, les ayudamos a formar su autoestima, a gestionar sus emociones y a mantener el esfuerzo para continuar ampliando los conocimientos adquiridos durante la Educación Infantil”.

Esto no es otro paso más hacia la educación personalizada, global e innovadora que pretendemos, como padres, elegir para nuestros hijos. El director del colegio Agora International School Madrid busca la excelencia para ofrecer “una verdadera aventura educativa para los más pequeños: de 1 a 2 años, siguen un programa de estimulación temprana a través del juego, con actividades como psicomotricidad, música, natación, inglés, juegos matemáticos o expresión artística. A partir de los 3 años, los alumnos tienen la mayoría de las clases en inglés, para garantizar una plena inmersión lingüística, y siguen una metodología basada en las inteligencias múltiples”.

23 / 02 / 21