Ideas para afianzar los hábitos saludables en Agora International School Madrid

Cuando decimos la expresión popular “somos lo que comemos”, no podemos tener más razón. Los primeros años de vida son fundamentales para afianzar una buena alimentación. Hoy en día sabemos de la importancia que tiene una correcta alimentación para la salud, pero no siempre vivimos de manera equilibrada. La salud ya no se considera simplemente como la ausencia de enfermedad, sino que se entiende que una persona está sana cuando goza de un estado de bienestar general y es consciente de ello.

La Organización Mundial de la Salud define la Educación para la Salud como “el proceso educativo dirigido a dotar a las personas y a la comunidad de la capacidad de aumentar su control sobre los factores que tienen influencia sobre su salud”. La familia es el motor más importante para que nuestros niños sepan, pero también que quieran y que puedan comportarse de forma saludable, mediante el desarrollo de todas sus capacidades y a través de la reflexión, la creatividad, la motivación, el espíritu crítico, la autoestima y la autonomía.

Muchos de los hábitos y costumbres que se adquieren desde la familia acompañan a las personas a lo largo de toda la vida. Como padres y profesores tenemos la obligación de inculcar a nuestros hijos y alumnos unos valores necesarios para que desarrollen estilos de vida saludables y favorecer así su desarrollo integral, y desde el colegio Agora International School Madrid apoyamos al 100% la vida saludable, fomentando el deporte, cuidando los menús escolares que ofrecemos. Los comedores escolares desempeñan una función nutricional y educativa importante, contribuyen a la adquisición de hábitos alimentarios y son marco de socialización y convivencia, pero también somos conscientes que entre los 6 y los 11 años, es un buen momento para afianzar los buenos hábitos alimentarios y hacer que las comidas sean pausas cotidianas para la comunicación en familia.

Educar a los niños para la salud, es educar para la vida

Para conseguir incorporar esos hábitos saludables a las rutinas diarias hay que ser constantes y pacientes e insistir para que así el proceso educativo se vaya instaurando y pueda dar fruto.

Muchos de los hábitos saludables comienzan siendo un juego de imitación de las conductas de las personas mayores, y el ejemplo que ofrecemos desde casa y el colegio es la base angular para su adquisición. Si en la infancia se adquieren unos hábitos de alimentación y actividad física adecuados, se mantendrán en gran medida a lo largo de la vida, y ayudarán a nuestros a prevenir la obesidad, así como numerosas enfermedades cardiovasculares, y gozar de la vida con energía, bienestar y salud. Por todo esto el poder del grupo en el colegio, la elección de los menús que sirven en el comedor escolar y la toma de conciencia de cuidarnos y mimar el medio ambiente se respira cada día en las aulas y en el patio.

Para empezar el día: un desayuno completo

“Esto mejora el rendimiento en el colegio”, según la Asociación Española de Pediatría (AEP) quienes sugieren un desayuno completo debe incluir lácteos, pan o cereales y fruta. Así tiene energía, proteínas y vitaminas.

Tomar algo saludable a media mañana

El recreo es para jugar, o sea, mejor algo que se coma rápido. Un bocadillo o una fruta. Y agua para beber.

El almuerzo en casa o en el comedor, cuanto más variado mejor

Se debe calcular que el plato tiene tres partes: una para la verdura, otra para las féculas (arroz, patatas o pasta) o el pan y la tercera, para la proteína. El mejor postre es la fruta o medio vaso de zumo natural. Su vitamina C ayuda a que se asimile el hierro.

Es conveniente que los niños participen en las tareas de poner, quitar y servir la mesa. En casa es mejor comer con la televisión apagada. Así se puede charlar.

Merienda rica y sana

“Un bocadillo crujiente. Un vaso de leche o un yogur. O fruta. Aunque sea muy poco ¡que sea algo saludable! Sobre todo si hay deportes o actividades extraescolares”, explican desde la AEP en su web dedicada a la familia. .

Cenar variado, en familia y ¡sin la tele!

Pongamos por ejemplo, una sopa caliente en invierno o ensalada en verano.  Huevos o pescado o carne, con un poco de verdura como guarnición. Fruta y, si apetece, otra ración de leche.

Aprendiendo a comer sano en familia

Los padres debemos enseñar a comer sano en todas las edades y en variadas situaciones como, por ejemplo:

  • Con su propio ejemplo: ¡comer sano es un placer!
  • Planificando un menú variado semanal.
  • Explicando por qué se compra un producto o se guisa de cierta manera.
  • Con la despensa llena de alimentos saludables y vacía de “tentaciones”.
  • Estimulando a que colaboren en la cocina y en la compra.

Consejos para los adolescentes para llevar una dieta saludable

El Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría (AEP) ha realizado de cara a los adolescentes unos consejos para llevar una dieta saludable:

  1. Que todas las comidas sean a la misma hora: así no se produce estrés ni se interrumpen la metabolización de la glucosa, la grasa…
  2. No comer demasiada carne: lo recomendable sería unas tres o cuatro raciones de carne a la semana. Es mejor evitar lo máximo posible la carne roja (ternera, cerdo, cordero…) y, en el caso de las aves, evitar la piel.
  3. En relación al pescado: se recomiendan también otras tres o cuatro raciones a la semana. Son alimentos que aportarán proteínas y pocas calorías, además de grasas saludables.
  4. Pensar en el azúcar que se ingiere: los refrescos, zumos (incluso los naturales), la bollería, el pan, las salsas, mermeladas, pizzas preparadas… Gran parte de los alimentos procesados que podemos encontrar en el supermercado contienen grandes cantidades de azúcar añadido (incluso sin saber dulce).
  5. Es importante el desayuno: aunque dé pereza prepararlo en ocasiones. Puede ser algo muy sencillo: los elementos básicos son un lácteo (no necesariamente leche, puede ser kefir, queso blanco, yogur -sin azúcar-), pan integral y una fruta.
  6. Reactiva el metabolismo tras el ‘ayuno’ nocturno, se afronta el día con más energía y se tiene menos hambre para las siguientes comidas, con lo cual es más difícil caer en la tentación de picar entre horas cosas poco saludables.
  7. No comer frente a una pantalla: al hacerlo no se pone atención plena en los alimentos, por tanto, no se saborean ni se disfrutan del todo, lo que hace que no se sacie igual y quizá se tenga hambre antes.

En la prevención de la obesidad se deben implicar todos: el niño, la familia, el colegio, los pediatras, la comunidad, las autoridades sanitarias y políticas, la industria alimentaria, la prensa y las organizaciones no gubernamentales, ya que la principal causa de esta epidemia son los cambios en los estilos de vida acontecidos en los últimos años.

17 / 09 / 21