Importancia del valor de la solidaridad para niños

“La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo” -Eduardo Galeano-.

¿Quieres que tu hijo aprenda qué es la solidaridad desde la infancia? Educar en valores como la solidaridad para niños, el respeto o la tolerancia es fundamental si queremos crear un futuro en el que las personas se ayuden. El valor de la solidaridad enseña a los niños a trabajar en equipo, a compartir, ceder, respetar y convivir con otras personas, evitando el individualismo y el egoísmo. Los niños no nacen solidarios, la solidaridad se enseña a los niños a través de muchas formas y en distintas situaciones del cotidiano. Como todos los valores, se deben fomentar en el colegio y en casa.

La solidaridad aporta beneficios muy importantes durante la niñez como los que describimos a continuación: aprender a trabajar en equipo, facilita el aprendizaje, fomenta la tolerancia, aglutina el sentimiento de pertenencia, mejora a la sociedad. Por eso es fundamental que desde la niñez se aprenda a compartir, ceder, respetar y coexistir con otras personas, evitando el individualismo y el egoísmo.

5 ejemplos de solidaridad en la vida diaria, según Ayuda en Acción

  1. Dona lo que no utilices

Ropa que no te sirve, los juguetes que ya han olvidado, libros que no vas a volver a leer… Seguro que en casa encuentras muchas cosas que, aunque están en buen estado, ya no te resultan útiles y que pueden servir a otras personas con menos recursos. Incúlcale a tus hijos el valor de donar desde pequeños, haciendo que ellos mismo elijan qué cosas darle una segunda vida.

  1. Regala un par de oídos

En España, se calcula que 2,5 millones de personas mayores se sienten solas. Ofrece tu compañía y compartir una tarde de parchís o un paseo por el parque supondrá para ti mucho más de lo que esperas. Podéis ir juntos en familia.

  1. Ayuda alguien de tu entorno que lo necesite

Dedica algo de tu tiempo a ese amigo que está pasando una mala etapa. Ofrece un café a esa compañera de trabajo que acaba de llegar a tu empresa o tu ciudad. Ayuda a tu vecina a bajar el carro del niño por las escaleras. Presta atención a tu entorno, seguro que encuentras muchas ocasiones para realizar pequeños gestos solidarios. Haciendo estas cosas con frecuencia, tus hijos estarán aprendiendo el valor de la solidaridad.

  1. Practica consumo responsable

¿Por qué no ser solidario con el medio ambiente y con las generaciones futuras? El consumo responsable es otro ejemplo de solidaridad que puedes llevar a tu vida diaria. ¿Cómo hacerlo? Puedes llevar la regla de las tres erres a tu rutina: reutiliza, recicla y reduce. La solidaridad se transmite y se aprende, sobre todo, con el ejemplo. Mostrando actitudes solidarias los adultos conseguiremos que los más pequeños interioricen su valor.

  1. Dona sangre

Según Cruz Roja, cada donación de sangre salva tres vidas. ¿La razón? Porque en cada extracción se separan sus componentes básicos (hematíes, plasma y plaquetas) que se destinen a diferentes fines. Además, la sangre tiene caducidad, por ello es importante que las reservas estén siempre en niveles aceptables. En la web del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social encontrarás información sobre dónde puedes donar en tu comunidad autónoma.

  1. Colabora con una ONG

Puedes apadrinar a un niño o un grupo de niños, colaborar con una causa o hacer una donación puntual. Busca la ONG o la causa con la que te sientas más identificado e infórmate de las formas de colaboración que están a tu alcance. Comentar todo lo bueno que ha logrado alguna persona al desarrollar una labor solidaria les hará entender su importancia.

Consejos para enseñar la solidaridad a niños, según la ONG EDUCO

Antes de ver las formas de explicar la solidaridad a los niños es necesario considerar algunos consejos que te pueden ayudar:

  1. La solidaridad debe ser una de las reglas de conducta más importantes en todos los ámbitos de la vida.
  2. La buena comunicación entre las personas adultas y los niños es fundamental para generar confianza y enseñar valores.
  3. La educación democrática permitirá crear un entorno adecuado para la comunicación y para que los niños puedan expresarse libremente.
  4. Es preciso estar atentos a las conductas egoístas o intolerantes en los niños, para evitarlos.
  5. Enseñar a niños requiere paciencia. Puede que tengas que explicar las cosas varias veces y con palabras y ejemplos sencillos.

Con la solidaridad los niños sabrán trabajar en equipo, compartir, respetar a los demás, ceder cuando sea necesario y, en resumen, convivir. Pero la solidaridad hay que enseñarla en la vida cotidiana para que acaben superando sentimientos individualistas y egoístas que suelen aparece en los primeros años. La solidaridad es una muestra de altruismo que se aprende y se fortalece con los años de desarrollo, que convertirán a los más pequeños en personas capaces de establecer relaciones de confianza, en las que la reciprocidad, entendimiento, comprensión y afinidad son protagonistas.

06 / 05 / 22